BERLÍN 1916: “DE ESTADIO OLÍMPICO A HOSPITAL”

El 4 de julio de 1912, en Estocolmo, se realizó la decimocuarta Sesión del Comité Olímpico Internacional. En esta se le otorgó a Berlín la posibilidad de albergar los Juegos Olímpicos por primera vez.  Llenos de ilusión, los alemanes planeaban una edición histórica, con una gran infraestructura y organización.

Otto March, prestigioso arquitecto de la época, fue el encargado de transformar su propia construcción inaugurada en 1909: el hipódromo Rennbahn Grunewald. El terreno en el que corrían los caballos más veloces de la ciudad pasaría a ser el epicentro del deporte mundial por unos meses, recibiendo a atletas de distintas partes del mundo.

Pero las dificultades financieras hicieron que este proyecto se retrase, teniendo que realizarse en 1913. En un total de 200 días, el impactante estadio, llamado originalmente Deutsches Stadion, estaba listo para acoger a 64.000 personas.

Con una pista de atletismo, un velódromo, un campo de fútbol, una pileta de natación y un espacio lo suficientemente amplio como para permitirle a los competidores desarrollar sus actividades con la mayor comodidad posible, el recinto poco a poco fue vistiéndose de gala para presenciar la sexta edición de los Juegos Olímpicos.

El estadio ya construido.

Pero el 28 de junio de 1914, en Sarajevo, un joven nacionalista llamado Gavrilo Princip asesinó al archiduque Francisco Fernando de Austria y a su esposa Sofía Chotek. Esto desencadenó uno de los conflictos bélicos más importantes de la historia: la Primera Guerra Mundial.

De un momento a otro, el deporte desapareció de la mente de las personas que solo se preocupaban por subsistir y rezar para que el mundo se tranquilice de una vez.

El Deutsches Stadion jamás presenciaría los famosos récords mundiales, las cientas de pruebas y las icónicas ceremonias de apertura y cierre. Estos anhelos se esfumaron, desaparecieron. Se cambiaron por gritos de dolor, llantos de tristeza y corridas de desesperación. Pasó de estadio olímpico a hospital militar en solo dos años (1913-1915).

Los Juegos Olímpicos de Berlín 1916, que llenaba de ilusión a los germanos, se suspendían en pleno caos mundial. La revancha de la capital alemana llegaría en 1936.

Finalmente, el 11 de noviembre de 1918, en el vagón de un tren parado al norte de París, se firmó el armisticio que le puso punto final a la Gran Guerra que acabó con la vida de 20 millones de personas. Al año siguiente se llevó a cabo el histórico Tratado de Versalles y en 1920, ya con el mundo en “paz”, la competencia deportiva más importante del planeta volvería a la normalidad.

Próximos JJ.OO: Amberes 1920.

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