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14 de noviembre de 1969: Edson Arantes do Nascimiento, más conocido como Pelé, marcaba uno de los tres tantos del Santos para vencer por 3-0 al Botafogo. De esta manera, lograba llegar a la impresionante cifra de 999 goles como futbolista profesional. Los fanáticos, periodistas y hasta el propio jugador ya estaban ansiosos por ver el número 1.000 en las estadísticas del delantero.
El próximo partido enfrentaba a Bahía y Santos. “Aquí todo el mundo tiene un deseo: que Pelé marque su gol 1.000”, dice un periodista de la TV brasilera. El estadio Arena Fonte Nova se llenó para vivir un encuentro que se sabía que podría ser histórico. Sin embargo, Osorio Villas Baas, presidente del conjunto local, deseaba todo lo contrario, además de advertir que le sería “muy difícil” marcar al 10 del Santos en aquella ocasión.
El árbitro dio comienzo al encuentro, dando así inicio a la búsqueda insaciable de “O Rei” por conseguir el tanto que lo coloque en la historia. Se lo notaba inspirado, tan así que se armó una jugada fenomenal dejando rivales en el suelo, incluso al arquero, para luego rematar. A pesar de ello, esa acción no le bastó para anotarse en el marcador. ¿El motivo? Nildo, defensor de Bahía, llegó justo a tiempo y desvió el balón en la línea. Ese 15 de noviembre de 1969 se quedó a milímetros de ser el famoso día del gol 1.000. Los hinchas presentes se sintieron frustrados de no poder presenciar la anotación legendaria, reaccionando con pitidos hacia el defensa. La espera se alargaba un poco más.
19 de noviembre de 1969: Torneo Roberto Gomes Pedrosa. Vasco da Gama vs Santos. Rio de Janeiro, Estadio Maracaná.

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Una vez más, un estadio se llenaba de fanáticos que solo querían ver marcar a un jugador. Y una vez más, parecía que no sería el día indicado: remate de la figura del Santos que choca con un defensa rival, pero que le deja otra oportunidad para disparar y por fin anotar. No obstante, la suerte vuelve a serle esquiva: la redonda se estrelló en el travesaño.
A los 33 minutos del segundo tiempo, Pelé fue derribado dentro del área y Manoel Amaro, referí de aquel partido, no dudó en cobrar penal. Alguno dirá que Amaro le regaló una pena máxima al brasileño para poder ser el privilegiado de anotarle el gol 1.000 a su cuenta. Bueno, él mismo se encargó de aclarar ese momento en una entrevista que brindó años después: “Si tuviera que volver a hacerlo, lo haría (cobrar el penal). Lo hice con total honestidad, pero reconozco que estaba deseando pasar a la historia como el árbitro que concedió el gol 1.000 de Pelé”.
De pronto, sólo estaba la pelota, el arquero y el delantero. El clima que se vivía ese 19 de noviembre era tan grande que, por primera vez en su carrera, al tres veces campeón del mundo le temblaban las piernas, según el mismo declaró una vez ya retirado.

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El árbitro pitó y Pelé remató a la izquierda del portero, quien le adivinó la intención, pero no pudo tapar el disparo. En las tribunas, miles de hinchas festejaban la histórica anotación, inclusive los fanáticos de Vasco da Gama, que se dejaron llevar y se sumaron a la celebración. El miedo a fallar y quedarse tan cerca de esa cifra había desaparecido. Amaro, por su parte, pudo cumplir su deseo: le concedió el gol número mil al astro brasilero. Un momento que marcó la carrera deportiva de uno de los mejores jugadores que se han visto.

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“Ha sido muy duro llegar hasta aquí. Doy las gracias a Dios por darme salud para seguir sirviendo a Brasil”, fue la frase de Pelé una vez terminado el encuentro.
