UN PARTIDO, 31 GOLES Y 2 RÉCORDS HISTÓRICOS

Los que somos de un país sudamericano estamos acostumbrados a sufrir la clasificación a una Copa del Mundo desde el primer encuentro hasta el último, ver partidos friccionados y con pocos goles. Bueno, unos años atrás, en Oceanía, ocurría todo lo contrario, por lo menos la primera parte de las eliminatorias.

El sistema de clasificación, en ese entonces, era diferente al actual para Australia: primero debía consagrarse a nivel continental, donde competía ante selecciones de nivel muy inferior (incluso la mayoría de sus rivales eran futbolistas amateurs). Una vez que ese objetivo ya estaba cumplido, debía enfrentar a un conjunto centroamericano, para luego poder definir el pase ante un combinado sudamericano. Se podría decir que para conseguir su boleto al Mundial debía superar tres etapas, con niveles completamente distintos.

En la clasificación de la OFC (Confederación de Fútbol de Oceanía) para la Copa del Mundo 2002, Australia integró el grupo 1 junto a Fiyi, Samoa, Tonga y Samoa Americana.

En su primer encuentro vencieron 22-0 a Tonga, estableciendo un nuevo récord mundial. Tres días después, tocaba enfrentar a la débil Samoa Americana, que de sus 55.000 habitantes, solo 250 son futbolistas. Sumándole a esto que tuvo grandes dificultades para armar el plantel, ya que sus jugadores habituales, quienes no habían nacido en el país, tenían que sacar el pasaporte. Finalmente no pudieron conseguirlo a tiempo,  y por ende, se quedaron afuera de la lista. Tampoco pudo seleccionar a los jugadores Sub-20 por problemas con los horarios. A último momento tuvieron que convocar a chicos de 15 años, formando así un equipo con una edad media de 18 años. Al llegar a Australia, varios de ellos no tenían siquiera un par de botines.

El desarrollo fue el que se esperaba: el equipo local hizo notar su gran superioridad. El primer tiempo terminó 16 a 0 a favor de Australia. Seguir jugando el partido no tenía ningún sentido para ninguna de las selecciones, ya que era imposible que se remonte o incluso que se compita. Tal vez, el único objetivo que podían encontrar los australianos era superar ese récord que ellos mismos habían establecido tres días antes.

En la segunda mitad cayeron otros 15 tantos, concretando así la victoria más abultada de la historia en selecciones mayores: 31-0. Las anotaciones fueron tantas que hasta los encargados de manejar el cartel se vieron desconcertados: anunciaron un 32-0, resultado que fue corregido por la FIFA, ya que posteriormente lo modificaron por el ya conocido 31-0.

El tablero marca un erróneo 32-0.

En sólo 2 PJ, Australia ya tenía 53 goles a favor y 0 en contra. Además, el futbolista Archie Thompson estableció otro récord: batió al arquero rival en 13 ocasiones, pasando a la historia como el jugador con mayores goles anotados en un mismo partido. Pese a esa marca, Thompson se mostró muy disconforme una vez finalizado el encuentro: “Fue una pérdida de tiempo”, declaró.

En esa ocasión, los australianos finalizaron líderes, con 4 victorias de 4 posibles, valla invicta y con ¡66 GOLES A FAVOR! En la final superaron a Nueva Zelanda en un global  de 6-1.

Esas goleadas culminaron con el cambio de región de Australia, que desde 2006 comenzó a participar en las eliminatorias asiáticas, compitiendo contra selecciones de mayor nivel. Ese mismo año se pudieron clasificar al Mundial tras superar a Uruguay por penales, tomándose revancha de lo ocurrido en 2002, cuando los charrúas le impidieron ir a Corea-Japón.

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